Nuestra sociedad está fundada en el “provecho” y no en la “gratuidad”, también el ser humano es considerado una herramienta a utilizar, un elemento de donde sacar provecho y, si es innecesario, se elimina. Nuestra sociedad obliga a los jóvenes a probar nuevas emociones y consumirlas como si fueran productos, elimina sus raíces culturales y ahoga sus expectativas. El individualismo y la ventaja personal son imprescindibles. El beneficio económico es el propósito de la vida.

Los jóvenes reaccionan de diferentes maneras: algunos renuncian y se adaptan a la situación, tratando de salvarse por sí mismos. Otros cubren  el malestar con la medicación. Si no hay interés real en la vida, esta puede ser fácilmente desechada para evitar el sufrimiento.

Las drogas no son más que una manera de escapar de sí mismos, de una realidad que no es posible enfrentar ni aceptar. Los consumidores de drogas no se aceptan, porque sienten que no son aceptados. Las drogas son una respuesta falsa a las necesidades humanas. Destruyen las habilidades creativas y morales y la esperanza.

La Comunidad Papa Juan XXIII ha experimentado en el transcurso de los años que el problema del abuso de drogas puede desaparecer si los jóvenes tienen la oportunidad de experimentar y hacer realidad los ideales positivos y no utópicos.

La Comunidad Papa Juan XXIII participa en la red de ONG de VNGOC (Vienna Non-Governmental Organization (NGO) Committee on Drugs) participa a  “Beyond 2008 forum” y participa en Viena a las reuniones de CND (Commission on Narcotic Drugs) del UNODC  (United Nations Office on Drugs and Crime).

Al interior de la Comunidad es activo un Servicio de Drogadicción que trata de dar una respuesta a estos problemas.

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